Felipe Barreiro

1300 °C

2 abril – 1 mayo, 2022 · Sala de Proyectos

Curaduría: Maria Adelaida Samper

“1300 °C”, el título de la muestra, se refiere a la temperatura máxima de fusión de las rocas que forman el magma al interior de un volcán. El magma, sustancia viscosa, hirviente, llena de posibilidad eruptiva existe como potencialidad de la explosión volcánica: una vez que es expulsada por la erupción, el magma se convierte en lava, es decir que podríamos usar como una metáfora de la latencia. Los dibujos de Felipe Barreiro son también latentes, estímulos que producen un efecto retardado, que se quedan con el espectador casi de la misma manera en la que permanecen algunas imágenes cinematográficas grabadas en nuestra cabeza. Y es que la instalación de dibujos que nos propone tiene algo de la experiencia cinematográfica, tal vez por la multiplicidad de las escenas y los planos, los formatos y la exploración del color; tal vez por lo lejana y fantástica que resulta la experiencia de la erupción volcánica para la mayoría.

Dibujar volcanes es, superficialmente hablando, un ejercicio intrínsecamente romántico, en el que el artista se deja envolver por el sentimiento de lo sublime, un lugar de conexión y asombro con las fuerzas naturales; e invita al espectador a sentir ese mismo arrebato entre el placer y el pánico. No creemos que sea este el caso de la muestra creada por Barreiro, o si lo es, lo sería solo tangencialmente. El trabajo que vemos acá nos habla sobre todo de un ejercicio obsesivo de observación y de dibujo, Barreiro dibuja rápida y obsesivamente, el volcán es sólo un tema, un motivo para seguir buscando imágenes que dibujar, para darle gusto a alguien, para acompañar a una amiga, para cualquier excusa que lo devuelva a la mesa de dibujo. Y por otro lado, ese comportamiento obsesivo nos enfrenta también al problema de la erupción volcánica, al problema de la potencialidad del magma que sólo existe hasta el momento en el que la potencialidad se realiza y se convierte en algo más; nos enfrenta a la terquedad que nos lleva a destruir y a crear constantemente, en un enfrentamiento contra lo ineluctable, lo imparable, lo eruptivo de las fuerzas geológicas. Un enfrentamiento que las altera y cuyas consecuencias empezamos a ver sin ser capaces realmente de dilucidarlas, como si viviéramos en una fantasía, como si en algún momento fuera a parar de rodar la película.

Vistas de sala