De noche también sale el sol

23 agosto – 7 septiembre, 2023 · Sala de Exposiciones

Curaduría: Maria Adelaida Samper

El trabajo de Sofía Reyes es profundamente subversivo, sin buscar ser la reivindicación de ningún movimiento,o idea, o posición política. Lo que Sofia reivindica es su propia experiencia y aprehensión del mundo, su intimidad, la vida interior de su espíritu y la manera en la que la búsqueda de conexión con los otros y, más allá de los otros, con la otredad, con el exterior de uno mismo; se construye y se forma a través de gestos valientes y honestos del ser.

En “De noche también sale el sol”, Sofía se enfrenta al problema de la representación de sí misma, más allá de la idea de la reproducción de la propia imagen. La práctica del autorretrato en el arte hecho por mujeres, ha sido siempre un lugar de lucha, o más bien, un lugar en el cual se busca la manera de erguirse y auto erigirse por fuera de las imposiciones externas que doblegan la imagen del género femenino. A través del autorretrato las mujeres artistas se han apropiado de su propia imagen liberándola de la mirada de una sociedad de mirada patriarcal, usándolo para ocupar un espacio: autorepresentarse como artistas en un mundo y una profesión históricamente dominados por la mirada masculina. Pero esta instalación, que constituye una forma novedosa de autorretratarse, aunque se inscribe dentro de una larga tradición, va más allá de esas búsquedas y esas luchas, para convertirse en la construcción plástica de la psique de una persona profundamente sensible y que está dispuesta a entregarle esa vulnerabilidad a los otros.

Pero no se trata de una vulnerabilidad frágil o quejumbrosa, al contrario: es monumental, imponente y atrevida. A través de una serie de gestos y decisiones plásticas, que toman prestados símbolos y procedimientos de diferentes corrientes propagandísticas y de expresiones plásticas de la guerra y la batalla, Sofía crea este espacio, que es ella, pero que es también la construcción de un ejército propio. Por medio de una especie de magia o de conjuro extraño logra que todo esto de lo que se apropia, se desprenda radicalmente de cualquier contexto exterior a ella misma; burlando y obliterando todo discurso asociado a los símbolos y lenguajes que decide utilizar. Estos gestos y apropiaciones son sinceramente intrépidos y obstinados, se atreven a crear una suerte de autoculto a la personalidad que no aparece como una pose engreída, sino más bien como una invitación a un empoderamiento radical. Usar los medios de la propaganda para la construcción y el cuidado del ser, esa si podría ser la verdadera revolución.

Sofía ha creado anteriormente muchas banderas, y esta exposición es también un estandarte que se eleva. Es ella misma en pie de guerra contra la fatalidad de un mundo en el que el espíritu debe seguir levantándose una y otra vez, erguirse rojo y altanero como el sol, reivindicar las multitudes que forman el alma, engendrar su propio pueblo interior, seguir creando de manera terca e incansable, modificar el espacio, resignificar las reglas, y producir la vida y el mundo de acuerdo a los valores estéticos que emanan de él mismo.

Maria Adelaida Samper

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El mundo en el que vivimos está lleno de viejos fantasmas, réplicas de cosas que a su vez lo son de otras; imágenes que alguna vez significaron algo y hoy, por el influjo del tiempo y la repetición, significan otra cosa distinta. Sin duda el poder tiene la virtud de apropiarse de esta mecánica sin fin,y es capaz de adueñarse con facilidad de ciertas mitologías y convertirlas en discursos y relatos que aglomeran sociedades,y soportan ideologías e identidades. Una bandera, un color, una marca específica, son imágenes que quedan impresas en la fantasía como aglutinantes sociales, y que tienen la capacidad de hacernos creer que pertenecemos a algo más allá que a la simple existencia.

Algunas veces el arte intenta ser una arqueología de estos procesos, procura estar, aunque sea por un instante, a la vanguardia de este movimiento intenso de re-significación. De vez en cuando es capaz de mirar con humildad la inconsistencia del mundo y se mezcla con la esquizofrenia del consumo de imágenes, cosmogonías, políticas y símbolos, a sabiendas de que es también otro intento inutil por comprender cómo funcionan todas estas chucherías, qué pasa si las mezcla, si las deforma, si las pone en lugares impropios, si es capaz de bajarlas de sus pedestales o de ponerlas en unos aún más descabellados de los que ya los soportan.

Sofía Reyes es una artista que logra poner en jaque los lugares comunes, no solo del arte, sino los de la existencia misma. Su forma de exponer y exponerse gravita, algunas veces de forma pacífica y otras rabiosa, entre la necesidad de hablar de sus experiencias personales, tan convulsas como la de cualquier otra vida humana, y la de revelar los clichés del mundo. Puede complejizar gestos que podrían parecer ya desgastados, como el autorretrato, dotándolos de cierto poder subversivo, es capaz de utilizar, sin miedo ni arrepentimiento, retóricas y palabras acuñadas por grupos de poder que parecerían intocables por unos y otros extremos; y de esta mezcla, que podría parecer compleja, hacer surgir procesos de verdadera riqueza simbólica y simplicidad.

“De noche también sale el sol” es un ejercicio de instalación con unos elementos constitutivos muy claros, la autorreferencia y el lenguaje grandisonante de la propaganda. Estos dos ejes generan un espacio de interferencia donde uno y otro casi que podrían, o ser totalmente complementarios, o negarse a sí mismos. Nada tiene esto de absurdo en un momento de la historia donde la imagen propia, el cuerpo y la intimidad, se confunden con lo público, donde la soledad se comparte y el encuentro es casi una simulación. No es de extrañar tampoco que este resultado plástico haya nacido de un proceso de introspección de varios meses en los que Sofía tuvo tiempo para reconocer el espacio vacío de ciertas pérdidas, pero también el atiborramiento y el desgaste de las palabras y las imágenes.

Gabriel Mejía

Vistas de sala