El Día Mundial de la No Abstracción
“El término «símbolo» (griego: symbolon) se refería originalmente al signo de reconocimiento entre huéspedes-amigos (tessera hospitalis). Un amigo invitado partía en dos una tablilla de arcilla, se quedaba con una mitad y daba la otra mitad a otro como señal de amistad. Así pues, un símbolo sirve para el reconocimiento”.
La desaparición de los rituales.
Byung-Chul Han
En esta exposición unas “barras de chocolate” no son lo que parecen: hechas de yeso, estas piezas invitan al público a un curioso trueque. A cambio de una barra de chocolate real, pueden llevarse una de estas “barras”, como recordatorio de que la abstracción no es solo cuestión del arte, sino de nuestras economías y relatos históricos. Con un toque de humor, esta exhibición juega con la ironía de los valores asignados, y nos invita a reflexionar sobre lo que elegimos intercambiar, conservar, y disfrutar.
De esferas a planos.
El cacao ya se consumía en la América precolombina, en particular por los aztecas, como bebida. Todo el cacao que no se utilizaba inmediatamente para hacer una bebida, se convertía en sólido para su transportación y almacenaje en forma de bolas de cacao.
El cacao se introdujo en Europa a principios del siglo XVI, posiblemente ya bajo su forma sólida, pero no sabe con certeza cuándo ni quién hizo la primera barra de chocolate. Los procesos de fabricación de una tableta de chocolate moderno fueron desarrollados de forma independiente por fabricantes de chocolate de distintos países.
Es en ese momento en el que el cacao pasa de líquido a sólido, de sorbo a mordisco, de esfera a plano, de cacao a chocolate.
Una parte fundamental de las barras de chocolate modernas es el aluminio que las protege, que las sugiere. Este envoltorio representa esa promesa de «algo más» que esconden los objetos, de un goce insondable cuya verdadera ubicación es la fantasía.
El día mundial de la no abstracción
Imagínese un mundo donde una festividad con este nombre fuera posible, donde por un día no fuera posible realizar intercambios monetarios, sino únicamente por medio de trueque, donde el dinero no valga nada. Un momento para reflexionar sobre el valor y la abstracción de la economía, haciendo evidente la fragilidad de los sistemas monetarios y las transacciones que damos por sentadas. Así sea por un día.