Flujo dominante
El proceso inicia con un archivo: se buscan fragmentos, se hace una recopilación de objetos abandonados en otros momentos (inacabados y acabados), se revisa meticulosamente la historia de todos los trabajos mientras se disponen en el espacio del taller; todo se moviliza para ser estudiado, para ser repensado. Entre tanto aparecen nuevos conceptos a través de la imagen, en los que se potencian otras formas de crear que no habían sido tomadas en cuenta en el momento de la creación. Es así como se piensan, recorren, miran, cartografían, escudriñan y relacionan recorridos y segmentos: el archivo se vuelve una meseta, conecta cosas.
“Flujo dominante” es el resultado de dos años de trabajo en los cuales he movilizado parte de mi archivo. Pretende dar cuenta de las relaciones espacio-temporales y de movimientos propios de la materia-archivo, su relación con la memoria y los fundamentos gramaticales que hacen parte del conocimiento que he adquirido sobre el quehacer del arte.
Una escultura guardada, archivada, junto con un conjunto heterogéneo de piezas (imágenes, revistas, diarios, libros y frases -citas- de interés), se transforman en un proceso de evaluación o recopilación de proyectos que ahora pueden ser mirados desde otro punto de vista. Este conjunto dialoga en los términos de la memoria y produce vibraciones; es allí donde nace un interés por contar una historia del archivo, sus relaciones fácticas, sus genealogías y la manera como este se pone a prueba en términos de movimiento. ¿Cómo poner imágenes de archivo, esculturas y maquetas en movimiento? ¿Cuál es el sentido de ponerlas a habitar en un mismo plano?
Una imagen tiene que ver con un problema puntual de la memoria de su autor -sea este contextual, íntimo o, incluso, subjetivo- y este problema no es estático, presenta viajes en el tiempo que recorren la memoria: allí se encuentra mi mayor interés. Mi primera intención fue hacer de este interés un video experimental donde apareciera una escultura que estaba dispuesta en un río. Estaba buscando, a partir de un objeto, un cierto tipo de imagen en movimiento.
El proyecto derivó en una imagen producida en términos cinematográficos, es decir desde la ficción, con piezas puestas en una maqueta, que invita a una contemplación cinematográfica. Se trata de potenciar los objetos con cierto tipo de movimiento. Lo que busco en el cine como espacio de experimentación, es darle tiempo a la imagen generando mecanismos de ficción, pues los objetos del cine pueden trasformarse en relaciones cronológicas simuladas que generan movimientos en el tiempo, hacia adelante y hacia atrás. Es así como se desarrolla una relación entre escultura y cine, donde el objeto se potencia para generar una imagen en movimiento en la cual se pueden experimentar diferentes tiempos. Estos tiempos es lo que denomino cine: devenires de la memoria que me sirven como pretexto para la movilización de mi archivo.
El río es un pretexto, un ámbito de movimiento que me permite hacer cosas fuera de lugar, construir fuera de la producción lineal de lo estático, un lugar de encuentros que no deberían ocupar el mismo espacio, pero que fluyen con el movimiento del río. Por ejemplo hay un barco que parece de época pero tiene unos neumáticos que vibran de manera anacrónica; hay cercas de alambre de púas en un hábitat que podría ser precolombino. Es decir, hay una serie de encuentros que suceden en la imagen, en la historia del arte, en la historia de la cultura. Aberraciones de tiempo o anomalías de la imagen, imágenes enfermas que dentro de su carácter ficcional pueden ser aceptadas como un tipo de realidad.