La naturaleza del artificio
Luisa Roa ha trabajado desde hace años explorando la tensión que se
produce al interior de la idea de “naturaleza” y su constante contraposición
con lo humano y con lo artificial. Partiendo de la observación de que toda
naturaleza es de por sí artificial porque existe a través de la intervención
humana, o más específicamente a través de una cierta imaginación que delimita y
forma la naturaleza: esa cosa sublime
del romanticismo, esa cosa indefensa de ciertos ambientalismos; Luisa produce
obras que cuestionan nuestras formas de habitar y aprehender nuestro entorno.
La modernidad se fundamenta en lo artificial y dentro de esa
artificialidad, la naturaleza se erige como una construcción conceptual que
vicia las relaciones de los seres humanos con el resto de lo viviente. A través
del proceso de la colonización, se instaura en nuestros territorios la mirada
moderna de occidente, y una actitud colonial hacia los mismos que reproduce ciclos
de violencia y explotación de los recursos. La representación del paisaje como espacio
de contemplación y lugar de lo sublime y de lo divino, separa al observador del
contexto natural, facilitando una falsa desunión entre lo humano y lo no
humano.
En “La naturaleza del artificio” se busca producir modos de
enunciación que surgen desde la abstracción de los lenguajes artísticos,
mezclando lo documental con lo sensible para crear un ensayo sobre una lectura
del paisaje y las temporalidades que cobija; el espacio que se construye en la
galería muestra otra versión de lo real, otra manera de acercarse a un sitio, a
un territorio y de comunicarse con él. En el centro de la cuestión se encuentra el páramo, como espacio, como
ecosistema (natural y social), como lugar endémico de los Andes, y por lo tanto
representante de una esencia del territorio latinoamericano. A través de la
observación de este espacio particular, Roa empieza a levantar diferentes
capas de significantes, que cuentan la historia de la colonización como
proceso repetitivo e incesante. De alguna manera el problema central que
se desprende de este ensayo expositivo es el de la comunicación: entre nosotros
y todos esos otros minerales, vegetales y animales; entre las disciplinas modernas
que tratan de organizar el conocimiento y la experiencia empírica del habitar
los territorios.