Territorios modulares

16 mayo – 19 junio, 2018 · Sala de Proyectos

Curaduría: Maria Adelaida Samper

En el Barrio San Felipe, los galeristas han transformado casas de familia en espacios de exposición. La transformación de estos espacios implica la metamorfosis de las historias, de las anécdotas de los restos, de las cosas que hicieron parte de la vida cotidiana de los antiguos habitantes. Cosas que fueron descartadas, elementos arquitectónicos que deben ser modificados de alguna forma para adaptarse al nuevo destino artístico y comercial de estas moradas. Esta operación implica una “estilización” de materiales populares, incluso banales para conferirles un estatus estético. Estas operaciones hacen parte de las dinámicas de la gentrificación, proceso de “rehabilitación” de un sector urbano que trae con él un aumento del costo de vida en el lugar en cuestión, culminando en un desplazamiento de los habitantes tradicionales que son remplazados por una clase más afluente. Para ninguno de nosotros es un secreto que la implantación del “Bogotá Art District” en el barrio San Felipe es un claro ejemplo de esta dinámica urbana. Siendo esto un hecho, queda abierta la posibilidad (¿la necesidad?) de preguntarnos por la participación, o complicidad, de los artistas y otros agentes del campo artístico en este proceso. En sociología se utiliza la expresión “art washing” para referirse a la instrumentalización del arte en procesos económicos y simbólicos de valorización, la existencia de dicha formulación es evidentemente problemática y pone al arte en lugar incomodo de desagenciamiento con él mismo, por otro lado parecería ubicar al artista en la función de títere del mercado. Esto último es evidentemente una visión algo naïve… los artistas no son en realidad tan cortos de entendimiento (en la mayoría de los casos). La instalación de Verónica Lehner hace visibles y performa las técnicas que, dentro del devenir de la gentrificación, convierte a los artistas en agentes y a la estetización en proceso. La operación de pintar bloques número 5 (de ahora en adelante “ladrillos”) de blanco evidencia la exaltación de la representación por encima de la funcionalidad del objeto, es una reconfiguración estética de un “trasto” que nos da pistas sobre la forma en la que opera la producción de valor cuando es mediada por el acto de creación del artista. Se trata entonces de un gesto muy simple (pintar de blanco), pero que precisamente por su sencillez gana potencia en la en su intención: hacer visibles los códigos estéticos que vuelven “glamurosos y auténticos” espacios que antes serían considerados como banales, comunes, obsoletos, anticuados… se trata de la creación de la economía de la experiencia. Además de esta puesta en evidencia del “maquillaje” de la gentrificación, al repetir los gestos del encargado de disponer los ladrillos en un depósito de materiales de construcción, Verónica opera un aumento de intensidad en la producción de subjetividad de este personaje. A través de la voluntad de la artista de anular su “yo creador de ideas únicas y originales” para en cambio hacer visible la apropiación de códigos populares operada por la industria cultural y sus estructuras.

No hay lugares sin contradicción.

Si sé que es perverso y lo hago ¿me hace eso perversa también?

María Adelaida Samper

Vistas de sala