← Ernesto Restrepo Morillo

Deposito de papas

2018

El depósito de papas, este local comercial en donde se venden papas, es uno de los espacios más misteriosos y absurdos de nuestro catálogo de establecimientos comerciales. Se encuentran junto a las tiendas, cantinas, verdulerías y cafeterías en el fantasmagórico de nuestra sofisticada economía básica y en el desfondo del corazón. Los “depósitos” son únicos, son un viaje a las entrañas de la tierra. Son tumbas vivas. Catacumbas Mall. Son locales comerciales fantásticos, tenebrosos. Bucólica Dark Contemporánea. Son toda una experiencia estética-comercial —en el sentido amplio de la palabra— Olores texturas, colores adornan estos “huecos”, junto con láminas de paisajes de revista, de Suiza por lo general (que recuerdan Boyacá), otras del equipo del alma, una foto de algún niño de la familia y un santo o una virgen. Un escritorio viejo, una báscula vieja y un bombillo sucio y viejo y otras cosas sucias y viejas. Infierno amable. Todo esto para enterrarnos y entrarnos en esa caverna en busca del rizoma sagrado o algo así. Buscando alimento de cuerpo y espíritu. Buscando el mito de los cientos, miles, millones y trillones de papas de todas clases. Dejando de lado la exploración poética, estos lugares sí que son el epítome de nuestro pensamiento comercial, de nuestra manera de transar, de comprar y vender, de nuestro “ser económicus”. Podríamos extendernos en las formas y estilos, en todo lo plástico y estético del comercio papero en general: el de los carteles, el de Paloquemao, o el de Fedepapa, pero quedémonos por acá (por acá nosotros por allá Europa y los gringos), quedémonos en los depósitos con su escritorio, suficientes para especular y pensar y explorar ese ámbito amplísimo pero particular de aquí. Depósito de papas está enmarcado dentro de Proyecto Cosecha de Papas en donde se exploran las estéticas resultantes de las economías de mercado