Altares es una serie de piezas cerámicas que, a través de la ficción construida a partir de mi propia vida, explora el sentido de las muertes simbólicas que he atravesado, así como los distintos momentos de renacimiento. Estas piezas surgen como resultado de un trabajo continuo con el ritual como acto creativo y de constante cambio, donde lo personal se convierte en arquetipo y la materia en vehículo de transformación.
La cerámica, por su naturaleza maleable y su capacidad de permanencia, se convierte aquí en un medio para contener y dar forma a esas experiencias. Cada objeto funciona como un pequeño archivo escultórico en el que se cruzan lo íntimo y lo formal, lo narrativo y lo material. Las marcas, texturas y dibujos en las superficies no buscan ilustrar una historia lineal, sino registrar fragmentos, intuiciones, preguntas abiertas.
Este proyecto se conecta con una investigación que vengo desarrollando en torno a la figura de la mujer animal: un concepto que utilizo para explorar formas de lo femenino vinculadas a lo instintivo, lo corporal y lo no domesticado. En Altares, esa figura aparece no como imagen directa, sino como una presencia que atraviesa el proceso: en la insistencia del gesto, en la fisicalidad del barro, en la construcción de objetos que sugieren contención, pero también tensión. Así, estas piezas no solo son objetos, sino cuerpos-rituales que contienen y resguardan lo indomable, lo no dicho, lo que se mueve en los márgenes de la domesticación y lo normativo.