Mi práctica artística se enfoca en explorar el poder afectivo de las imágenes populares y su capacidad para contener deseo, devoción y memoria. Me interesa cómo ciertas imágenes, a veces vistas como triviales, cursis o empalagosas logran contener emociones profundas y universales. Trabajo principalmente con pintura y encuentro en el color una forma de pensamiento sensible: más que un recurso formal, es una emoción, una forma de mirar y sentir. Me atraen los símbolos de lo romántico, lo camp, lo ornamental, lo que roza lo ridículo pero también lo sincero. En ese territorio visual, donde habitan los bodegones saturados y objetos cargados de afecto, encuentro un lenguaje que se tambalea entre la ironía y la melancolía. A través de símbolos y objetos cargados de afecto, mi obra busca escarbar dentro de mí y donde las imágenes, cargadas de teatralidad, se convierten en espacios de devoción, humor y deseo. Me interesan las imágenes que nos construyen y nos acompañan, la forma en que persisten como ecos de lo que amamos, de lo que veneramos y de lo que hemos perdido.