Amphibia
Durante el tiempo de producción de esta exposición, Javier Morales Casas entró en un diálogo cercano con dos mujeres, creando con ellas una colaboración creativa y tomándolas como fuente de inspiración y de influjo del espíritu femenino que invade el espacio de la muestra y las narrativas que la exposición contienen. Una de estas mujeres aún está viva y compartió con Javier su saber artesano de la cerámica de la chamba: Luz Mariel Rodríguez y Javier produjeron juntos una serie de piezas que llevan una técnica tradicional a un lenguaje contemporáneo, cerámicas misteriosas y oscuras que parecen emerger de una larga noche. La segunda mujer ya está muerta y estableció con Javier un diálogo de tonalidades nocturnas y de representaciones de las mujeres solas en la luz espectral: se llama Gertrude Abercrombie, pintora estadounidense que exploró el lenguaje surrealista. Ambas mujeres se autorretrataron como brujas (el autorretrato de Mariel hace parte de esta muestra), y “Amphibia” desarrolla una recorrido narrativo y anecdótico sobre la cuestión de la brujería.
Las brujas son la personificación de la libertad, de la desobediencia y de los saberes secretos. La caza y quema de brujas, por otro lado, es el intento de obliteración de poderes y conocimientos sobre astronomía, biología, medicina, cosmogonía que eran resguardados por mujeres y por sus cuerpos que funcionaban como el lugar de transmisión de estos saberes, y que amenazaban la hegemonía del orden patriarcal que se imponía en las nuevas configuraciones sociales del final del feudalismo. Paralelo a este proceso en Europa, la quema de brujas se reprodujo también en las colonias en las que fue la manera ideal de eliminar conocimientos y estructuras de poder femeninas; como en el caso del enjuiciamiento por brujería de Ibanasca, chamana y líder del pueblo Pijao que fue quemada en Ibagué. En la exposición se representa este hecho histórico, al lado de mitos como el de la Patasola, de escenas nocturnas de la vida en el campo, y de alusiones a la vida acuática de animales de río y personas que viven con y de ellos. Las pinturas, las cerámicas y los dioramas forman un conjunto que pone en diálogo la brujería con la preparación de la comida y las actividades nocturnas de humanos y animales, para invitar al espectador a especular sobre el poder sabio que se esconde en las prácticas cotidianas que se producen desde el espíritu femenino, asociado ancestralmente con la noche y la luna.
“Amphibia” significa “ambas vidas” o “en ambos medios”, es el nombre que se les da a los animales que atraviesan una metamorfosis para pasar de una vida acuática a una vida terrestre. Podemos especular sobre la posibilidad de saberes anfibios que respiran al mismo tiempo en el pasado y en el presente, que son transfronterizos; conocimientos lumínicos que han sido relegados a vivir en las sombras, que han sido convertidos en subalternos por procesos de dominación, pero que no han podido ser eliminados. Esta exposición explora este concepto usándolo como una manera de mezclar realidades y referencias para hacer visible algo de lo que hemos olvidado.