Juan Uribe

My Life is a Sloppy Figurative Painting

2 abril – 1 mayo, 2022 · Sala de Exposiciones

Curaduría: Maria Adelaida Samper

MY LIFE IS A SLOPPY FIGURATIVE PAINTING nos muestra a Juan Uribe el apropiador, el culture jammer que a través de una rebeldía intrínseca a su ethos, produce una resistencia a la aburrida corriente de la cultura hegemónica. Esta resistencia parece suceder de manera accidental, ya que Juan niega tener cualquier tendencia crítica, pero sus modos de hacer y lo que podríamos nombrar como una estrategia que se crea de manera inconsciente, es reminiscente de los movimientos de rebeldía cultural del siglo XX y produce los efectos propios del cuestionamiento del estatus quo. En particular la puesta en evidencia de las dinámicas de la circulación y producción de arte determinadas por los movimientos que se crean entre las galerías de arte, el mercado y los artistas y los espectadores que se mueven, o más bien son arrastrados por este flujo. La exposición genera una especie de risotada trágica al interior de un espacio que es formalmente sobrio y que presenta una serie de ideas inocentes dentro de su irreverencia, de una manera que conserva una sutil elegancia. Uribe ha logrado a través de varios años de experimentación con el lenguaje como forma plástica, llegar a generar una poética propia que transmite flashes de una cotidianidad de un mundo del arte permeado por la pesadumbre de lo ligero.

A través de sus tácticas de apropiación, es decir de la copia, préstamo o alteración consiente de formas preexistente como fórmula estética; por ejemplo la variación de un aviso de las normas a cumplir en una piscina pública o la ligera alteración de las letras de reconocidos raperos; la obra de Juan es reminiscente del movimiento Dada que promulgaba un concienzudo desmantelamiento de las normas preestablecidas del arte. En el caso de Uribe su negación de todo formalismo o la aceptación y exploración plástica de alguna técnica, lo alejan de cualquier discurso sobre lo sublime o lo trascendente, sobre el oficio o sobre el virtuosismo. Esto, que podría parecer un insulto, es en realidad lo que explica el carácter subversivo de la obra de Uribe, que detona a través de juegos conceptuales la puesta en perspectiva de la vulnerabilidad del artista y la fragilidad de lo que se percibe como éxito en nuestra sociedad de culto a la celebridad, en la que todos parecen ir corriendo en una rueda de hámster tras cualquier atisbo efímero de notoriedad.

Vistas de sala